Un Paneo de la Gestión Cinematográfica

"Hacer cine; no películas” considera el cineasta Pocho Álvarez fue la médula esencial de los 70’ en Ecuador. El libro de Paola de la Vega Velastegui, ‘Gestión cinematográfica: 1977-2006’ recupera archivos personales, bibliográficos y etnográficos de la Cinemáteca Nacional, de Ochoymedio y de Cinememoria, e inicia en 1977 con la creación de Asocine.

Según, el sociólogo Jorge Luis Serrano (exdirector ejecutivo de CNCine), estos cinéfilos son de la “generación emergente de los 80’”. Desde el habitus de Bourdieu, los ubicaría como ‘cineastas de oficio’ (como suele calificar su empuje fílmico Camilo Luzuriaga, director de la película de adaptación de la novela ‘La Tigra’, de José de la Cuadra -la más taquillera de todos los tiempos-).

Su contexto estuvo en el boom petrolero, la modernización del Estado, el endeudamiento externo, las movilizaciones de trabajadores contra la dictadura, la reforma agraria, el aumento de la clase media y el crecimiento de las urbes en una América Latina influida por las utopías de la Revolución Cubana y la Teología de la Liberación.

Los cineastas han estudiado en Moscú, México, Cuba (formarse en la Escuela de Cine San Antonio de Los Baños, creada por Gabriel García Márquez y apoyada por Fidel Castro) representó la búsqueda de un ‘cine propio’.

La feminización de la gestión cinematográfica ha topado la producción, la difusión y la gestión cinematográfica. Lo binario del proceso creativo, con el financiamiento del Banco Central, salió a flote el talento de figuras como Mónica Vásquez y Elena Corral, quienes pasaron del secretariado, sript y producción a convertirse en autogestoras en medio de un molde cinéfilo patriarcal. Tania Hermida (directora de ‘Que tal Lejos’) como Gabriela Calvache (‘La puta realidad’ -presentada en el Festival de Cannes-) son relevantes por su profesión y coraje.

Con la dolarización el mercado para la proyección cinematográfica crece en el país. Sin embargo, a Fidel Egas (Multicines) le preocupa la crítica de sus clientes por la calidad del cine nacional frente a productoras extranjeras. Por su parte, Wrigth, de Cinemark, elogia la acogida de ‘Ratas ratones y rateros’, de Sebastián Cordero.

Los medios de comunicación exploran en sus redacciones el ‘espectar cine’ y documentales: la acción y el miedo inunda los gustos del entretenimiento.
Mirar el devenir del cine ecuatoriano desde Augusto San Miguel, a inicios del siglo XX, es atisbar las tensiones de estrategias paralelas al cine comercial, para llegar a públicos diversos con festivales como EDOC, Cero Latitud, Quito te muestra, entre otros.

mfaguirre@lahora.com.ec

EL DATO

La obra fue financiada por el Fondo de Fomento Cinematográfico 2015 del CNCine, categoría Investigación y Publicación.

Fuente: http://lahora.com.ec/index.php/noticias/show/1101942314/-1/Un_paneo_a_la_gesti%C3%B3n__cinematogr%C3%A1fica.html#.V4_DWLiANBf

 
 

 
 
Gescultura - 2016